domingo, 24 de junio de 2012

CORONA DE NUESTRA SEÑORA DEL SUBTERRANEO. SEVILLA.

Esta corona pertenece a un conjunto de obras de diversos autores y épocas que, repartidas por toda Andalucía, toman como referencia a la conocida corona de la Inmaculada de la Capilla de la Concepción Grande de la Catedral de Sevilla. Posee sin embargo ciertas particularidades y detalles que la hacen ser pieza única.



















El canasto tiene forma troncocónica con ancho bocel en la parte inferior decorado principalmente con hojas de laurel. Se divide en ocho parchetes de dos modelos diferentes, que se rematan en perillas simuladas, es decir, que sólo tienen relieve en la parte exterior. Éstas ocultan en gran parte el arranque de los imperiales, que en número de seis convergen hacia la parte inferior del resplandor. Tiene un total de ocho cartelas ovaladas con diversa simbología, como el anagrama de María Santísima, alegoría eucarística, las armas de España y de Sevilla, escudos de órdenes religiosas como el Carmelo, etc.

La ráfaga es de forma circular y con una distribución del ornamento similar al original, con ces y cartelas ovales y rectangulares. En la central aparece el Cordero Eucarístico recostado sobre el Libro de los Siete Sellos, y en los dos laterales, a su derecha San Pedro con un libro en la mano diestra y las llaves en la izquierda, con la mirada hacia arriba contemplando el escudo pontificio; a la izquierda el Arcángel San Miguel blandiendo la espada. Tanto la ráfaga como el canasto tienen engastadas diversas piezas de pedrería fina y perlas de distintos tamaños.











































En cuanto a la Cruz que remata la presea, tiene brazos rectangulares, con una cartela polilobulada en el centro con el escudo del Cardenal Segura, y en los extremos otras tantas tetralobuladas con diversas simbología: arriba un espejo con topacio engastado, a su derecha la balanza que simboliza la justicia, al otro lado un casco y una coraza de formas medievales. En el brazo largo de la Cruz hay un bajorrelieve del Buen Pastor muy desgastado.

La ráfaga se completa con cuarenta y dos rayos biselados, - terminados en pico, catorce de los cuales rematan en estrellas de ocho puntas-, intercalados con cuarenta rayos flamígeros. Todos van disminuyendo de tamaño hacia la parte inferior.
Fue realizada en plata sobredorada por Eduardo Seco Imberg, bendiciéndose el día ocho de febrero de 1.953 por el padre Escolapio don Bernabé Ruiz García. Sus medidas son 53 centímetros de alto, 54 de ancho y 16,5 de diámetro inferior del canasto.

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